domingo, 27 de marzo de 2016

Sobre las revelaciones de los ignorantes


Nosotros, los ignorantes, creemos que inauguramos, descubrimos y creamos más que ningún otro ser. Por nuestra condición de ignorantes nos sentimos genios y por sentirnos genios estamos condenados eternamente a la ignorancia.

Recuerdo cuando inventé el acorde Do mayor, fue la cálida tarde del 27 de Septiembre de 1999. Por supuesto, yo jamás lo hubiese llamado Do mayor, se me ocurrían nombres como: Gemido de libélula o destellos vernales, sin embargo al atardecer del 29 de Septiembre, cuando me decidí a hacer público mi descubrimiento armónico uno de los presentes, con no menos conocimientos musicales que malicia, informó al resto de los presentes que lo que yo estaba tocando no era ningún invento mío y que era un acorde utilizado desde hace poco más de medio milenio y que para mayor desilusión mía llevaba el insulso y flemático nombre de Do mayor. A partir de este suceso se me ocurrió pensar que, tal vez, muchísimos de mis geniales inventos podrían haber sido desarrollados en el pasado y yo simplemente ignorarlo.

En el mundo de la literatura esto sucede con insólita recurrencia, a cada instante aparece un escritor jactándose de haber desarrollado una nueva fórmula, llega con su obra como quien llega con un manojo de luz bajo el brazo, y de repente, cuando leemos esta “novedosa” producción nos encontramos con un texto igual al del Quijote de la Mancha pero ambientado a fines del siglo XX.
Para los artistas ignorantes, la novedad y la originalidad son el mayor de los premios, por supuesto creen esto porque se consideran creadores natos, por esta razón aquellos que tuvieron el recaudo de investigar sobre historia de la literatura y leer con cierta asiduidad antes de comenzar su carrera de escritor se suelen disponer a generar obras carentes de toda razón, escriben textos con palabras inventadas o ubican sus poemas de manera insólita en alguna región inusual de la página, persiguiendo la originalidad a toda costa, por supuesto ignorando que inclusive esto ya fue hecho y podría ser meritorio, pero para nada novedoso.

 El hecho de que se escriban cosas ya escritas en el mundo de la literatura no es llamativo, lo llamativo es que la crítica premie con el adjetivo de novedoso a obras que definitivamente no lo son (¿Los críticos habrán leído el Quijote?), aquí debemos recordar que la novedad no lo es todo y lejos está de ser la única pretensión artística. Contrariamente en el mundo de la ciencia ningún sentido tiene escribir y publicar un ensayo que diga cosas ya dichas, quiero decir: Qué aporte haría a la ciencia que yo escriba: Los seres vivos evolucionan. Aunque parezca difícil de creer todos los años se publican ensayos psicológicos con planteos sino idénticos al menos muy parecidos a otros ya divulgados y esto no solo se da en esta disciplina académica.

Es importante recordar además que ocasionalmente los genios se concentran demasiado en sus producciones y suelen desmerecer las presentaciones. Mientras al señor Charles Darwin le demandó más de veinte años publicar El origen de las especies después de haberla terminado, yo ya publiqué esto que recién se me ocurre.  Muchos ya me dijeron que este texto ya fue escrito, que esta idea ya fue planteada y de hecho, en muchas ocasiones, en la mayoría de ellas, con mayor nobleza. Sin embargo, yo que no se, ni me importa si es así, oficiando como ignorante indiferente, largo este monólogo al mundo con la intención de ser novedoso porque en definitiva a nosotros los ignorantes nada nos conmueve más que la sensación de revelar novedades al mundo.